Equilibrio

No me mandaste una foto sugerente …

Ni otra de un tatu nuevo …

No me contaste historias prometidas …

O dejaste frases sin contestar…

No diste respuesta a una pregunta importante para mí…

Y me quedé en tres o cuatro ocasiones a la espera de una llamada que no se produjo.

Esperar, esperaba todas y cada una de estas cosas. En realidad, no creo que se trate de expectativas infundadas. Sino de intenciones incumplidas.

Concluir que tu interés era pequeño parecía evidente. Pero la lección, la GRAN lección aprendida ha sido:

¿Y?

No puedo negar que cada uno de esos puntos suspensivos me pusieron a mil, que seguir insistiendo parecía necio, pero… ¿por qué?

Porque mi ego estaba herido.

Tú podrías haberte comportado de una manera social, empática, responsable. Pero, por el motivo que fuera, conmigo, en esas ocasiones, no lo hiciste.

¿Y?

Decidí que te quería en mi vida. ¿Y eso fue malo? No, no lo fue. Eso hizo que el amor que siento por cada una de las personas que marcan mi vida, tumbase por noqueada a un ego que poco a poco aprende que su sitio es cada vez más pequeño dentro de mí.

Decidí que tu interés por mí, o la falta de él, no determinaría mis emociones. Decidí dejar de demandar tu atención. Decidí quererte. Decidí quererme.

Porque quererte es muy sencillo, eres mágico. Porque querer, para mí, también lo es, soy Maga.

Y esperarte se ha convertido en uno de los trucos ilusionistas más antiguos del mundo. Ese en el que un pollo (:P) sale del pañuelo y echa a volar.

Y aún, por esos segundos en los que la sorpresa y la ilusión te recorren el cuerpo de pies a cabeza, sí, merece la pena.

¿Y?

Desequilibrio

Cuida tus expectativas, se paciente, agradece los momentos.

No veo otra manera de gestionar mis desestructuradas, elásticas relaciones.

Además, añado: sé amable contigo misma, afloja el ritmo, fluye.

Todo esto sería maravilloso si yo pudiese hacer todas estas cosas de manera natural. Pero resulta que no puedo, casi ni una de ellas.

Porque a mí me gusta amar desde el minuto dos, follar la mente o el cuerpo en el cinco, y repetir pronto, muy pronto, o mejor no terminar.

No soy paciente, cuando mi cuerpo vibra, tan tan pocas veces, necesito de ti. No quiero desterrar la palabra necesidad de mi vocabulario, porque es breve, fugaz, no durará mucho, pero joder mientras dura…

Nunca es equilibrado. Nunca lo es. Mis desestructuradas y elásticas relaciones son lo más desequilibrado de mi vida. Así que casi siempre me encuentro en caída libre…pero como buena funambulista me he buscado una red, ellas, vosotras. Moan.

 

 

 

Una oficina con vistas

Un juego en las alturas, planta 12 y 12 centímetros de tacón. Su presencia llena el espacio de esa oficina vacía, la cual imagino repleta de espectadores ansiosos del desenlace.

Le inmovilizo. Empiezo a disfrutar desde el momento que el que anudo las correas a sus muñecas. De rodillas frente a él, más cerca que nunca, por fin consigo distinguir su esencia.

Una mesa de reuniones y la gran protagonista de nuestras fantasías, es el espacio perfecto para la escena. Me subo, gateo por ella, vendo mis ojos, me olvido de su existencia. Suena Reunion de XX, perfecto. Cojo un juguete, y ante mi público, real e imaginario, lo introduzco dentro de mí. El tacto frío de la mesa contrasta con el calor de mi cuerpo,  devolviéndome, en ocasiones, a la realidad. Me dejo llevar, disfruto, mucho, mucho. Deseo a la persona que se encuentra atada a escasos metros de mí, pero sé que este juego es solo mío. El placer es doble, físico, y mental. Soy yo, y un nuevo alter ego, Valentina (Guido Crepax). Es él, un nuevo jugador, que espera, (im)paciente, su turno. Me acerco y dudo si desatarle. Decido que no, por un rato. Su involuntaria disposición me enciende de nuevo. El guión surge improvisado.

-¿Sufres?- le pregunto.

-Mucho- susurra.

Nunca me había sentido tan provocadora, y no lo puedo evitar, me encanta.

“Para ser generosa en el sexo, tienes que ser egoísta.”

Love is to die

Amar es morir?

Yo muero de ganas, de ti, de tus ojos oscuros mirándome.

Muero cuando enciendes las luces rojas de tu cama y los colores que dibujan tu cuerpo cambian.

Cuando mi boca y mi lengua reconocen tu sabor y me deleito en ti.

Muero cuando entras dentro de mí, muy dentro, y siento que toco fondo.

Muero cuando gritas, y cuando tu placer llega a una orden mía.

En ese instante, ahí, sí, muero de amor.

Tiempo

El tiempo lo cura todo, dicen.

Excepto cuando tu corazón poliamoroso no cierra heridas. Trozos de ti que se quedaron en el camino, y que tan fácilmente vuelven a doler. Una canción, una mención, un recuerdo que se cuela en medio de algo cotidiano.

No desapareces, es imposible. Mi forma de querer es infinita, para bien, y para mal.

Te echo de menos, porque aunque el tiempo rellena y pasa, porque aunque la mayor parte de los días no recuerde que existes, porque aunque sea feliz sin ti, solo hace falta un segundo para sentirte, con la misma intensidad que siempre.

Y entonces es cuando me pregunto, ¿por qué?

¿Por qué no me dejas quererte?

¿Cómo le cuento a mi corazón que te olvide cuando tienes un sitio privilegiado e irremplazable en él?

Hay tanto, tanto amor.

A ciegas

Estoy en una habitación rodeada de gente a la que creo conocer, pero que debido a la venda que cubre mis ojos, he dejado de percibir.

Gritan, sudan, formo parte de un nucleo que se me antoja angustioso, así que me retiro, miedosa, contra una pared, a esperar el silencio y la calma de mi respiración, ¿por qué miedo?

No me da tiempo a responderme, nos estamos moviendo como animales, a cuatro patas, en silencio. Doy gracias a la música por guiarme. No quiero contacto, aunque es imposible evitarlo, sigo asustada.

Y la encuentro. Su imperceptible tacto me indica que esta persona es altamente respetuosa y que va a dejarme decidir si quiero o no, el encuentro . Las yemas de mis dedos se quedan pequeñas entre las suyas, en muy poco tiempo siento paz en su abrazo. Por fin desaparece la inquietud, y cuando, como un símbolo primitivo y profundamente tierno pone mis manos sobre su pecho, me doy cuenta de que no puedo separarme. He conectado en una dimensión en la que la piel manda, y la mía siente que esta persona extraña ha dejado de serlo. No hay atracción física/visual, ni psicológica, somos dos seres iguales, carne e instinto.

Exploro su olor, me pierdo en sus infinitos besos, siento su delicadeza y su firmeza, me fundo, me dejo llevar por una sensación desconocida, pero básica, que hasta ahora no había entendido: la conexión con otra persona sin ningún tipo de juicio posible. Simplemente por ser, por existir.

Minutos que se convierten en horas, el desconocido descubrimiento de cada centimetro de mí, el calor y la fusión con un cuerpo que ya no distingo si es suyo o mío.

La conciencia y la ropa dejadas de lado.

Y como un viajero que llega desde una lejana distancia, lo reconozco, aparece ante mí con una certeza que termina por derrumbarme.

Es amor.

Gracias C, por descubrirme el camino a mi corazón.

Dentro de mí

Puedes entrar dentro de mí, por mi ojos, por mi corazón, por mi coño…y aún, soy capaz de controlarme.

Pero cuando lo haces por mis oídos, cuando me envías música, cuando te conectas conmigo a través de esas notas, cuando esas notas viajan por todos mis sentidos y retuercen mi alma, entonces…me pierdo.

Angel and the animal – Yoav

¿Quién es el ángel, quién el animal?

 

 

A flor de piel

No me toques porque el deseo se desata incontrolado, y no quiero dejarle, o dejarte, vencer una nueva batalla.

No te acerques, tu olor se queda impregnado en mí y tengo que frotarme furiosa para que me deje en paz.

No me digas que estás ahí, no es cierto.

No me conoces aún, y no vas a llegar a hacerlo.

No eres para mí, ni yo para ti. Aunque lo desee con todas mis ganas.

Escucho un grito dentro de mí, Muse, siempre, Muse

Sky and sand

“And we build our castle
in the sky and in the sand
design our own world
ain’t nobody understand”

Subí en tu coche casualmente. Casi no te conocía así que agradecí que la música llenara el posible silencio. Más alta – te pedí. Pusiste este tema y bailaste. Sonreí, tu entusiasmo era contagioso. La canción me gustó, mucho. Y  tu, también. Un tema, un momento, un roce, un beso, muchas sensaciones para un espacio tan corto de tiempo.

La he escuchado muchas veces en las últimas semanas, y en todas las ocasiones he vuelto a esa carretera.

Gracias por regalarme música, y por el viaje.

 

Silencio

No sé si te preguntarás el porqué de mi silencio. Ni sé si estoy en tu cabeza en algún momento del día. No sé nada de ti desde que decidí que quería, necesitaba, un poquito más.

Porque en mi voluntaria decisión de darte espacio, este se incrementaba cada día, te sentía lejos, no solo físicamente. Y sí, lancé un ultimátum, que me miraras y escucharas como lo habías hecho antes, para sentir que mi amor no se perdía en esos kilómetros de distancia. Tu respuesta: no puedo darte más, y creo que con el tiempo será incluso, menos.

Mi silencio es esa ausencia de palabras y sentimientos que se queda flotando en mi vida cuando algo muy muy bonito sale de ella. Y tras unos días, suelo convertirlo en palabras, en estas.

Has elegido un camino increíble, he sido muy feliz durante los breves minutos que me has dejado acompañarte. Te deseo toda la suerte del mundo, tu corazón y tu música son muy muy grandes.

Te quiero, siempre.