Noche de gatos

Una noche cualquiera, de hace un año…

Me encanta el tequila reposado, aunque últimamente he probado auténtico mezcal, con un increíble sabor a madera, y me declaro incondicional, también.

Bebo a sorbitos, notando como quema, sabiendo que nunca me acostumbraré a él y agradeciéndolo.

Oigo su música, están pinchando para mí.  Disfruto estas sesiones privadas, cada vez menos frecuentes, como si fuera la última vez que voy a verles, hablando entre ellos, concentrándose en sus temas, ignorándome.

Permitiéndome comérmelos con la mirada, con mis ganas, deseando que sus ojos se crucen con los míos y entiendan mi mensaje.