E S C U R R I D I Z O

Se escapa entre los dedos, como cuando de niña coges arena de la playa y la ves caer sin posibilidad de atraparla.

Nunca sabes cuándo, cómo, por qué, aparecerá o no aparecerá…

Es imposible concretar un plan, a un día quizás, poco más en el tiempo.

Y aunque resulta difícil y exasperante también mantiene siempre vivo el elemento sorpresa.

¿Está o no está?

Sonidos cercanos

Abro lentamente los ojos…creo oír el sonido de la cafetera tras la dulce melodía de “Silence – Delerium”… sí..entra el olor en la habitación…hummm

Se ha levantado a hacer el desayuno.

Otro sonido cercano. El de un cuerpo moviéndose a mi lado…reptando hasta tocarme…hummm..

Quiero detener el tiempo en este momento. Mis sentidos empiezan a despertar…

Inspiración

Me inspira tu compañía, verte, sentirte, olerte…

Me inspira tu música; vuelo, me evado hasta donde nadie puede encontrarme…

Pero lo que más me inspira es tu jodida lejanía y las heridas que me produce;  cicatrizan rápido, pero son muchas…

No quiero prescindir de ti DJ, pero algún día tendré que hacerlo, porque no estoy hecha para el dolor…

Aprendiendo a volar

Un buen amigo me envió esta canción “Learning to fly”. De primeras pensé que no me hacía falta aprender a hacer algo que llevo practicando desde niña.

Pero creo que el mensaje no era que tenía que aprender cómo volar, sino entender que el vuelo no puede durar eternamente.

Porque eso si que me cuesta entenderlo.

Yo me pasaría la vida en las nubes…

KM

Surge de la nada, de las cenizas, como el Ave Fenix, constantemente, diariamente, no le queda otra.

Demasiado sensible, se arma con una coraza de indiferencia y resistencia como única forma de sobrevivir los ataques de su propia inocencia.

No crece, descrece. Y eso la convierte en una eterna observadora de ojos muy abiertos por la sorpresa que produce la constante decepción.

Karen cree que todo es bueno hasta que se demuestre lo contrario, y eso ocurre tantas veces que es sorprendente que no cambie el orden de la frase.

Pero se levanta una y otra vez. Hay que seguir. The Moan Club te espera.

Fragile

Una canción antigua, de Sting.

Una fragilidad que me rompe constantemente, cuando a pesar de intentarlo no puedo evitarlo.

Mi voluntad no existe, mi mente da fuerzas a un corazón que no la escucha.

Pasan los días y quiero creer que mi silencio evidencia mi distancia, pero me engaño, me engaño a mi misma una y otra vez.

Espero impaciente ese día, cuando algo se quiebre definitivamente dentro de mí, y vuelva a ser yo, sin mirar atrás, sin sentir nada.

Why don´t you let me go?

Una carta a F:

Too insistent – Otra cremita de Trentemoller.

Con el que quiero desenterrar estos sentimientos que he tenido que esconder a la fuerza.

Nunca pude hablarte de ellos, no querías oírlos, seguramente porque si lo escuchabas tendrías que dejarme ir. Y a fin de cuentas resultaba algo cómodo, excesivamente cómodo.

Mientras yo esperaba, desarrollando ese superpoder llamado paciencia, queriendo auto convencerme de que merecía la pena.

Pero tu indiferencia, tu mundo al que no me dejas ni asomarme, está tan lejos, que duele hasta el insulto saber que has estado tan cerca tanto tiempo, y  no me has sentido…

Mi adorado F, te dejo ir…

Up & down

Subir hasta arriba para luego bajar en picado, como una montaña rusa de feria.

Lo positivo es todo lo que puedes alcanzar mientras estás subiendo, la adrenalina que produces mientras creas, el entusiasmo que contagias a tu escaso público y la energía que repartes por el camino.

Desde arriba se ve todo tan bonito.

Y luego la caída es rápida, muy intensa, parece que no tiene fin…

Pero de pronto te estabilizas de nuevo. Poco a poco pillas equilibrio. En estos momentos de normalidad analizas que es lo que te hace subir y qué bajar.

La respuesta es casi siempre la misma: la gente. Personas que aparecen en tu vida, que parece que han venido a quedarse, y que de pronto no están.

Y es que Karen, nunca aprenderás…sola, sola, sola, tu puedes.

Lo contrario del amor

Mad about you

Mad at you

Both…

Me vuelven loca, en ambos sentidos.

¿Cuántas veces he odiado el momento en el que les conocí?

Las mismas que he agradecido al universo que existan.

Y como decía el Conde de Valmont en una de mis pelis: “Lo contrario del amor no es el odio, sino la indiferencia.”

Y eso no lo he sentido nunca.