Libro

El libro está terminado. Ya no tengo que recordar más. Aunque de vez en cuando lo hago, casi como por vicio.

Dentro de poco lo tendré en mis manos. A pesar de conocer cada palabra, cada dibujo y cada sensación de memoria, tengo ganas de tocarlo.

Creo que me acercaré a la imprenta a esperar que escupa el primer ejemplar. Lo cogeré y me iré a algún sitio donde pueda estar sola uno o dos días. Escucharé cada canción, releeré cada línea como si fuera la primera vez.  Y cuando llegue al final, cuando lo cierre, me iré a celebrarlo al estilo irlandés. Dejaré atrás los fantasmas y me pillaré una enorme, melancólica y a la vez liberadora borrachera.

Y bailaré sobre tu tumba…

Es una maleta, no muerde. O sí..

¿Qué puedes encontrar?

Antifaces, plumas, ligueros, collares de pinchos, corsés…muchos corsés.

Juguetitos. Hace poco compré unas esposas de cuero color rosa chicle, en la tienda de María Fetiche. Me dijo que era totalmente vainilla. Me reí.

Lo más divertido es tocar, sin mirar, y ponerte lo que saques. Sea lo que sea.